RECTOR

ÁNGELO PULGARÍN AGUDELO 

 

…Y VIO DIOS QUE ERA BUENO

Con esta expresión se corona el relato del Génesis en cada uno de los días de la obra creadora para mostrar la belleza, magnificencia y perfección con que Dios había realizado su deseo de crear un espacio habitable donde el ser humano se pudiera desarrollar y plenificar.

Han pasado miles de años desde aquellos días de la creación y hoy somos llamados a realizar un examen de conciencia a la luz del trato que hemos dado a la creación. Con preocupación observamos que las fuentes hídricas se han ido agotando y secando, vemos como nuestra fauna se extingue entre toneladas de basura, el aire puro del paraíso se ha transformado en una capa llena de gases. La era tecnológica, industrializada y urbanística nos ha conducido a  talar árboles indiscriminadamente, y el ser humano, obra culmen de la creación, se deshace entre violencia, hambre, desigualdad e injusticia.

Hemos olvidado al Creador, hemos querido usurpar su lugar y por eso como dice el Apóstol San hablo “La creación entera gime con dolores de Parto” (Romanos 8,22), es importante volver a poner la mirada en aquel Dios artesano que lentamente fue construyendo un lugar ideal para que habitáramos, una casa común, como la denomina el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si.

Este año 2020 debe ser una oportunidad para que asumamos nuestra responsabilidad de cuidar y proteger la naturaleza, es una deuda que tenemos con nuestros mayores y un seguro que debemos garantizar a nuestros niños. Aprovechamos este año y hacemos un llamado para hablar de un ecología integral, una ecología que se preocupe por cuidar el medio ambiente pero también por dignificar al ser humano, por respetar la vida en cualquiera de sus momentos y manifestaciones.

La creación es un evangelio abierto, es un canto a la vida y a la grandeza; aunemos esfuerzos y emprendamos acciones decididas en pro de nuestra madre tierra, en beneficio de quienes sufren. Inculquemos en nuestros hijos la cultura del ahorro y del cuidado del otro.

Es urgente combatir la cultura de consumismo y de muerte a la que nos hemos acostumbrado, una cultura que nos empuja a gastar, a ser indiferentes y  egoístas,  de tal manera que nos hemos ido matando lentamente sin dimensionar la magnitud de este ECOCIDIO.

Ha llegado el momento de la corresponsabilidad, de seguir apostando por un futuro lleno de esperanza. Ojala nuestros sueños no se pierdan entre nubes grises y contaminadas, que al finalizar nuestro peregrinar podamos ver la tierra que reverdece al son del trino de las aves, que nuestros hijos puedan mirar al horizonte del mar para contemplar la infinitud y la belleza de un Dios rico en ternura.

Este año de medio ambiente nos impulse a cambiar algunos estilos de vida que pueden estar atentando contra la creación y contra nosotros mismos.

Que la Madre y Señora del Buen Consejo, mujer abnegada en el cuidado de su Hijo, nos de la gracia y el amor para cuidarnos y para cuidar este mundo herido que tanto nos necesita. Suplico al Dios de la vida nos regale un año 2020, lleno de bendiciones y de su presencia amorosa en medio de nosotros.